Durante la crisis alimentaria mundial de los años 2007 y 2008, los precios internacionales de los productos agrícolas tales como el trigo, el arroz, el maíz y la soja subieron a más del doble. Mientras que las inundaciones en Australia diezman los cultivos de trigo del país y las inclemencias climáticas en los Estados Unidos reducen las cosechas de maíz y soja, los precios de los productos básicos a nivel global se ven nuevamente afectados por aumentos drásticos. Estos aumentos explosivos en los precios son reminiscentes de la crisis de 2007-2008 y despiertan serios temores de que se esté produciendo un retorno a una inseguridad alimentaria generalizada, con los consecuentes disturbios políticos y económicos.

Es imprescindible entender los efectos de un aumento global en los precios de los alimentos para poder mitigar los efectos del mismo. En el momento en que los altos precios internacionales son transmitidos a los mercados nacionales, se merma el poder adquisitivo de los hogares urbanos, y en particular el de las poblaciones pobres. El grado en que el alza de los precios internacionales de los productos básicos se transmite sobre los precios nacionales tiene graves repercusiones para las poblaciones pobres y el bienestar general de los países en desarrollo.

Los investigadores del IFPRI han estudiado los efectos sufridos en América Latina y Asia a raíz de la crisis mundial alimentaria de 2007-08 y la crisis mundial financiera de 2008-09. Los resultados de los proyectos indican que la transmisión de precios desde los mercados internacionales hacia los mercados nacionales en esas regiones fue muy significativa, dañando particularmente a los hogares urbanos pobres y llevando a una situación de desempleo y subempleo generalizada, una reducción en el monto y la frecuencia de las remesas extranjeras, y una disminución del valor nutritivo de los alimentos básicos consumidos por los hogares.

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